Clasificación de relaciones entre el franquiciado y el franquiciador
Desirée Puchades No hay comentarios

La fórmula de la franquicia pone en contacto a dos figuras principales. Por un lado, a el franquiciador que es aquella persona que cede los derechos de explotación de una marca cuya rentabilidad ha sido probada. Y por otro lado, a el franquiciado que es la persona que adquiere el derecho de explotación de una marca en cuestión durante un tiempo determinado.

Ambos roles tienen un objetivo común de hacer funcionar el negocio. Sin embargo, la relación entre ambos no siempre es sencilla, si quieres asumir uno de los dos papeles próximamente es esencial que conozcas los los tipos de relaciones que existen entre el franquiciado y el franquiciador. En términos generales, encontramos la figura del franquiciador como socio, como padre o como jefe en el más sentido estricto de la palabra.

Fases clave en la relación entre el franquiciado y el franquiciador

Podemos diferenciar varias etapas en la relación entre el franquiciado y el franquiciador: la toma de contacto, la toma de decisiones, la firma del contrato de la franquicia, el primer año de actividad del negocio y la relación posterior a este periodo. En cada una de las etapas ambas figuras deben respetarse, comprenderse y ante todo deben ser comunicativos y sinceros ante los problemas que puedan presentarse de forma que se resuelvan los conflictos fácilmente.

¿Cuáles son las relaciones que existen entre el franquiciado y el franquiciador?

En ocasiones el franquiciador puede asemejarse mucho a la figura de un jefe y el papel del franquiciado se puede identificar con el de un empleado, a pesar de que el franquiciado sea un emprendedor. Por esta razón ser franquiciado conlleva tener un carácter emprendedor y proactivo pero también disciplinado y que sepa reportar resultados.

Los tipos de relaciones que se establecen entre el franquiciado y el franquiciador pueden marcar el rumbo de la franquicia y el éxito de la misma, por ello es importante que ambas figuras se retroalimenten y sepan complementarse.

1. Franquiciador como progenitor

En estos casos la relación con el franquiciador se asemeja a la que existe entre un padre y un hijo, en la cual se orienta, asesora y acompaña al franquiciado a la hora de crecer como empresario.

Partiendo de los manuales de la franquicia y los diferentes cursos de formación, esta figura acompaña a la persona que adquiere su franquicia paso a paso, con sus consejos y recomendaciones hasta que se crea una figura completa y capaz de gestionar la actividad de la empresa sin problemas y ofrece apoyo en todo momento.

2. Franquiciador como jefe

Una de las clases de relaciones que se establecen entre el franquiciado y el franquiciador es la de jefe, en este aspecto es una figura rígida que no permite una gran comunicación, ni motiva en exceso a sus empleados o franquiciados. Las decisiones del franquiciador las toma este de manera independiente sin contar con la opinión de sus franquiciados. En estas relación se adquiere un papel estrictamente de jefe, en el cual cumple con sus funciones pero no se establece una relación de confianza o más cercana.

3. Franquiciador como socio

Este modelo de negocio permite que el franquiciador sea como el “socio” del franquiciado, dado que se embarcan juntos en esta aventura. A pesar de el franquiciado tenga unas funciones y el franquiciador otras, ambos dependen del rendimiento del otro y trabajan mano a mano para conseguir los mismo objetivos.

Qué tipos de relaciones existen entre el franquiciador y el franquiciado

Cómo crear una buena relación entre el franquiciador y el franquiciado

Si deseas emprender de la mano bajo este tipo de modelo de negocio, ya sea franquiciando tu negocio o comprando una franquicia debes tener claros ciertos aspectos y cuestiones que deben trabajarse para que esta relación sea fructífera:

  • Establecer siempre un diálogo abierto, una escucha activa y una conversación que fluya en ambos sentidos favorecerá tener una buena comunicación.
  • Compartir los valores y la cultura de la marca puede unir a los responsables de la cadena de la franquicia.
  • Además de saber hay que dejar hacer, es decir que la mezcla entre saber y hacer puede ser el mix perfecto para que la fórmula de la franquicia funcione y que la relación entre ambas figuras prospere.
  • Facilitar el funcionamiento de los procesos a través de los manuales de la franquicia y de los cursos de formación es una de las claves para que ambas figuras se lleven bien.
  • Por otro lado, una persona que sea proactiva tanto en un papel como en otro puede motivar a los que trabajan en su entorno, promover actitudes positivas y a desarrollar nuevos productos o servicios para que el negocio se reinventa continuamente y mejore.
  • Es relevante depositar la confianza tanto en el franquiciado como en el franquiciador, de otra forma este tipo de contrato no tendrá sentido a largo plazo.

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